El intelectual liberal ante la polarización
Al cerrar 2025, la polarización parece haberse convertido en el estado natural de la vida pública. El debate político se ha transformado en una pugna moral entre bandos que no discuten ideas, sino identidades; que no buscan convencer, sino derrotar. En este clima de consignas y descalificaciones, la figura del intelectual liberal resulta incómoda, cuando no sospechosa. Y, sin embargo, pocas veces ha sido tan necesaria. La polarización no es nueva. El siglo XX conoció enfrentamientos ideológicos de una violencia extrema, muchos de los cuales desembocaron en dictaduras que arrasaron libertades en nombre de la justicia, la nación o la historia. Lo inquietante de nuestro tiempo no es el conflicto, sino su empobrecimiento. Allí donde antes había debates —erróneos o lúcidos— hoy abundan los eslóganes; donde se argumentaba, se cancela. La política ha dejado de ser un espacio de deliberación para convertirse en un teatro de indignaciones permanentes. En este contexto reaparece con fuerza la vi...